deshojar margarita

Deshojar la margarita: origen

El origen de la tradición de deshojar una margarita para saber si la persona de nuestros deseos nos quiere o no nos quiere es muy confuso. Hemos intentado rastrear su origen y a continuación os traemos las tradiciones relacionadas con esta actividad tan curiosa.

«Me quiere»

«No me quiere»

Quien no haya deshojado una margarita alguna vez, que tire la primera piedra.

Las margaritas son símbolo de la inocencia infantil, la mitología romana cuenta que la ninfa Belides se transformó en esta flor para escapar de la atención de Vertumnus (dios de los huertos).

En la época victoriana, las jóvenes doncellas cogían un puñado de margaritas en el campo, casi sin prestar atención para adivinar cuántos años les quedaban hasta el matrimonio basándose en el número de tallos.

Al tratarse de una flor de sencillo crecimiento, se hicieron muy populares entre agricultores, poetas e incluso los nobles. Cuentan que el rey Enrique VIII comía margaritas para combatir el dolor de una úlcera de estómago. Pero si eso nos parece curioso, imaginad cuando empapaban las margaritas en vino como tratamiento a la locura.

Pero también hay una tradición oriental. Cuentan que los enamorados guardaban un pétalo en su bolsillo, si al finalizar el día el pétalo seguía fresco el amor era verdadero, si se marchitaba o perdía, el amor no era correspondido.

En Floreando nos duele ver cómo una flor se destroza pétalo a pétalo, pero seguro que teniendo margaritas en casa, si hay un adolescente en la familia querrá deshojar una margarita mientras se pregunta si le quieren o no le quieren.

La caja rosa incluye margaritas y querrás seguir este tutorial de Lombo para llenar tu casa de color.

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